
El derecho en Tetràmera Abogados
Se ejerce la profesión desde la valoración del abogado que por primera vez en el siglo XIII se explicitó en la legislación española; en las 7 Partidas de Alfonso X el Sabio, que en castellano antiguo decía más o menos lo siguiente del abogado:
El que razona por otro en juicio, y con la palabra ejerce su oficio apercibiendo a los juzgadores y dándole luces para su acierto; sosteniendo a los litigantes para que por carencia, miedo o venganza no pierdan su derecho.
Alfonso X el Sabio
Entre todos los servicios que las instituciones públicas ofrecen al ciudadano y que conforman el Estado, las Comunidades Autónomas o los Municipios, el único que exige un sometimiento obligatorio en algunos casos es la Administración de Justicia.
Cualquiera puede decidir, ante casi todas las administraciones públicas hacer uso de sus servicios o no, pero los ciudadanos no tenemos esa libertad de opción ante la Administración de Justicia. Por ser el último asidero de las personas cuando no tienen otro remedio; su sometimiento no siempre es voluntario.
Si un cónyuge demanda en un Juzgado el divorcio, el otro tiene que acudir a defenderse, de lo contrario, se resolverá sin su intervención, y lo resuelto determinará en buena parte su vida futura. En otro caso, si el otro no cumple aquello a lo que se obligó en una escritura, el que pretenda el cumplimiento tendrá que acudir a la justicia y ello arrastrará al supuesto incumplidor. Si alguien comete un hecho que tenga la apariencia de un delito o de una falta acabará en el Juzgado de Guardia con voluntad o sin ella. Si una empresa presenta un concurso de acreedores (quiebra), los trabajadores y los proveedores tendrán dificultades para cobrar lo que les pertenece tengan responsabilidad en la ruina económica de la empresa o no la tengan.
Las resoluciones judiciales aunque generalmente tarde, se cumplen, y en cumplimiento de ellas se puede perder el patrimonio, la relación con los hijos, o la libertad. Un pleito puede cambiar el rumbo de la vida de una persona incluso aunque ésta no lo haya buscado. En definitiva el sistema judicial, con sus muchas carencias y con sus innumerables deficiencias cuando se cruza en la vida de una persona deja una huella indeleble. Dentro de los operadores de la justicia, los abogados tienen como misión que esa huella de ser negativa haga el menor daño, y de ser positiva otorgue el mayor provecho; y generalmente es imperiosamente necesario adelantarse a los acontecimientos, cuando se vislumbra la silueta de un problema legal.
Los abogados son los que tienen el contacto directo con la persona que se ha de someter al proceso, ya sea para defenderse de otro, o para exigirle a otro lo que el otro por su propia voluntad no hace o no entrega. Por tanto el justiciable no sólo tiene el derecho a que un profesional se ponga en su lugar, le escuche, le comprenda, y le asesore, sino que además merece que le digan la verdad también poniéndose en el lugar de su contrario, y le adelante con explicaciones lógicas y ciertas qué se va a encontrar en el camino que le ha tocado transitar; dónde están los pozos, las curvas, las subidas y bajadas, y cuándo y de qué manera puede llegar.
Esas son, en síntesis, las motivaciones de inicio y de continuidad de éste despacho de abogados; y sobre esos cimientos se desarrolla la actividad.